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El joven que decidió ser Soldado para luchar por su sueño de ser Militar.

“Siempre quise trabajar en la aviación militar y ahora que estoy aquí, no me quiero ir nunca: AT. Pulido”

El Aerotécnico Alfredo Pulido es un joven de 24 años, a quien su corazón le late al ritmo del motor de un avión, del que es fanático desde niño cuando jugaba con sus tres hermanos en Bogotá, ciudad de la que es oriundo y donde estudió Técnico en Línea de Aviones, siguiendo sus instintos y pasiones, decidió a los 21 años incorporarse como Soldado a la Fuerza Aérea Colombiana porque “como fuera yo tenía que estar aquí, así que decidí tomar el camino largo y arriesgarme a prestar servicio para lograr ser parte de la Institución”, afirmó Pulido.

En el 2016 Alfredo Pulido se incorporó como Soldado de su Fuerza Aérea Colombiana, actualmente, cuatro años después, es Suboficial de grado Aerotécnico, operario especialista en motores del C-208 Caravan del Grupo Aéreo del Casanare.

¿Qué lo motivó a prestar el servicio militar en la FAC?

Fue principalmente mi familia y las ganas de salir adelante por mi cuenta. Yo había terminado mi carrera y no tenía libreta militar, me salía muy cara comprarla, entonces pensé: mis papás hicieron un gran sacrificio por darme estudio, es momento de aportar mi granito de arena, prestando el servicio militar un año, para experimentar cómo era yo en el mundo, quería hacer algo de lo de lo cual mi familia se sintiera orgullosa de mí.

¿Había estudiado antes de incorporarse a la FAC?

Sí. Yo terminé mi carrera de Ténico en Línea de Aviones en febrero del 2016 y a los dos meses me estaba presentando para pertenecer al primer contingente de Soldados de ese año. Al principio fue para obtener la libreta militar, pero luego se me ocurrió también que de alguna u otra forma por mi estudio y al prestar servicio en la Fuerza Aérea, de pronto yo podría tener el chance de pertenecer a la Institución, porque sinceramente yo lo había querido hace mucho tiempo, entonces yo pensé que estando ahí podía tener alguna oportunidad.

¿Cómo fue su proceso de incorporación mientras prestaba el servicio militar?

La verdad si fue muy complejo porque cuando yo estaba prestando servicio en el Comando Aéreo de Mantenimiento, CAMAN, yo le pasé una solicitud al Comandante del Grupo, explicándole que soy técnico de mantenimiento y pregunté si podía adelantar las prácticas profesionales de mi carrera simultáneamente, en lo que me apoyaron, pero al inicio tuve que literalmente ‘sudar la camiseta’. Salía de trabajar, cumpliendo horario laboral, a prestar guardia y hacer diana como el resto de Soldados, pero traté de ser un bueno, no dar novedades, siempre muy fibroso y me fue muy bien gracias a Dios.

Luego, un Técnico Segundo de la Base me comentó que la Fuerza Aérea había abierto la convocatoria para técnicos de línea, entonces yo dije: ¡esa es mi oportunidad! Entonces, inicié el proceso, mi papá me hizo el favor de prestarme el dinero con la promesa que le hice de que como fuera se la repondría.

El proceso, la verdad, fue difícil porque preciso un día después de soltar la guardia a medianoche, mi mamá me llamó para decirme que mi abuelito había fallecido, entonces pues claro ese día estuve muy mal.

Me dieron permiso por calamidad y justo en esos días me llegó un correo para presentar todos los exámenes de incorporación en esa semana, que se extendió como quince días, en el que sentí completo apoyo de la Base por toda la situación que estaba pasando y teniendo en cuenta que estaba en el proceso, cuando me reintegré solo quedaba pendiente la llamada para ver si pasaba o no.

¿Cuál fue su reacción cuando le dijeron que fue aprobado para incorporarse al curso No. 90 de Suboficiales?

Ese día yo ya estaba pendiente, pues entre varios compañeros habíamos creado un grupo por WhatsApp de los candidatos que estábamos en proceso de incorporación y varios empezaron a escribir desde temprano: muchachos estén pendientes al correo porque ya están avisando, entonces empecé a sentir nervios porque yo dije como para que me llegue ahorita un correo de que no pasó, pensé.

Llamé a mi a mi casa y le dije a mis papás que de pronto los llamaban para informarles si pasaba o no. Tan pronto colgué con mi mamá, sonó mi celular y pues claro a mi me dio nervios porque número desconocido, contesté y me dice buenas tardes habla con el Técnico Jefe de Incorporaciones y yo bien ‘fibroso’ me presenté: permiso mi jefe buenos días Soldado Pulido Piñeros me presento, ¿qué ordena mi Jefe? El Jefe se empieza a reír y me dice: ¡Ay mijo¡ ¿usted es Soldado? yo le respondí: sí mi Jefe ¿por qué? iniciando mijo pues usted es de nosotros, tengo altas expectativas con usted, ¡bienvenido a la Fuerza Aérea Colombiana! pasó para el curso número 90 de escalafonamiento ¡felicidades!

Colgué la llamada, sentí como un vacío, estaba yo atacado, no sabía qué hacer, entonces de una vez le devolví la llamada a mi mamá para contarle, mis papás se pusieron a llorar y yo también, porque era algo que deseaba hace mucho tiempo.

¿Siente que todo ese esfuerzo ha valido la pena?

Sí claro. Vale mucho la pena todo lo que hecho desde que empecé el 7 de abril de 2016 que nunca se me va olvidar. Cada tropiezo, noche, llamados de atención, problemas han valido la pena. Inclusive, hasta los malos momentos, porque de alguna forma, al final de todo, siempre termino en el lugar donde debo y quiero estar, pero más importante que salgan las cosas bien, es que sea donde uno quiere estar y que eso le de tranquilidad a uno.

¿Por qué quiso convertirse en Suboficial?

Yo personalmente me sentí muy identificado con los Suboficiales porque en el tiempo que presté servicio ellos me dieron mucha moral. Cuando vi lo que hacían en el trabajo, con el amor que le tenían a los aviones y lo duro que trabajaban, me nació esa pasión de ser Suboficial y dije: ¡Esta vaina es lo mío!, me veía ‘echandole llave’ a las aeronaves.

¿Qué lo inspira a realizar su labor?

Desde niño le tengo mucho amor a la aviación, yo miraba aviones de combate y me ponía feliz con eso, de hecho, soy feliz, me gusta demasiado, me enamoré de ella. Trabajar con aviones, poniéndolos a funcionar, saber cómo huelen, cómo funcionan, yo disfruto muchísimo a mi trabajo.

¿Cuál es su proyección en su Fuerza aérea?

Quiero seguir en la parte de motores ya que es algo que no se aprende tan fácil, con la experiencia que estoy adquiriendo y la especialidad que tengo gustaría llegar a ser inspector, contribuirle a mi Fuerza con eso, pero se que necesito aprender demasiado para llegar a ser un referente.

Un ejemplo para mí son los jefes de taller de motores de CAMAN, ellos saben muchísimo, ya se relacionan directamente con la empresa de los motores con planta en Canadá, ellos han sido como referentes para mí, porque mi proyección es llegar a ese lugar, donde están ellos y se que podré lograrlo con la forma en la que estudio y trabajo.

Por el momento, con mi Fuerza Aérea me imagino trabajándole más al Caravan, me gustaría llegar a ser tripulante o si no es mi predicción ser inspector como jefe de taller de motores, serlo de Caravan, claramente a largo plazo.

¿Qué siente por la FAC?

La verdad, yo estoy enamorado de esto, hay cosas que uno dice que son muy duras, pero yo no me veo en ningún otro lugar que no sea acá. Como lo mencioné anteriormente, desde que estaba en el colegio yo quería pertener a la Fuerza Aérea, trabajar con los aviones, entonces ahora que lo hago, siento más amor por esto, porque siempre me he esforzado por aprender cada vez más. Siempre quise trabajar en la aviación militar y ahora que estoy aquí, no me quiero ir nunca.

Cada rasguño, ampollas que tengo en las manos, cada vez que me las ensucio trabajando, me hace cogerle más cariño, principalmente, ahora, a la flota Caraván y así mismo a la Fuerza porque soy muy feliz con cada trabajo que yo hago, me ha ido muy bien y espero que tenga seguir creciendo, entonces también siento mucha satisfacción y agradecimiento.

¿Qué le puede decir a los jóvenes que sueñan con pertenecer a la FAC?

El principal consejo es tener mucha fuerza de voluntad. Yo me fui de mi casa un 7 de abril de 2016 sin saber para dónde iba ni que iba a hacer, sin saber lo que me esperaba. Habiendo formas más cortas de ingresar a la Fuerza Aérea, como lo hace la gente normalmente, presentándose a la convocatoria y pasan, yo escogí un camino más largo, que fue empezando a prestar servicio, hacer el proceso incorporación, pasar a la escuela y empezar el proceso ahí.

Estén dispuestos y trabajen por tomar riesgos en sus vidas porque cuando uno realmente quiere algo, hace todo para que eso sea posible.

La historia de este Aerotécnico demuestra que la perseverancia, la disciplina y el trabajo fuerte, logra hacer realidad los sueños, si se lo propone, con mucho esfuerzo y tomando algunos riesgos. Así mismo, es una razón de motivación para todos los jóvenes que desean hacer una carrera militar como Piloto o en el área de mantenimiento aeronáutico como Alfredo.

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