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Comunidades

¿Qué está en juego con el paro del 21 de noviembre en Colombia?

OPINIÓN:

Durante los últimos meses Latinoamérica viene experimentando una serie de cambios políticos y de gobiernos propiciados por protestas ciudadanas, las cuales han llevado a que dimitan presidentes, sean encarcelados funcionarios de gobiernos nacionales, o simplemente se deroguen políticas públicas consideradas lesivas para el pueblo.

Brasil inició estas protestas que le costaron el cargo a la presidenta Dilma Rousself, luego en ese mismo país fue sacudido en sus cimientos por la investigación “Lava Jato” nombre dado al escándalo de la corrupción de Odebrech en varios países de la región en temas de contratación pública. Esta investigación “tumbó” al presidente de Perú, y desencadenó en protestas sociales que arrojaron como resultado un cambio en la composición de los poderes públicos de ese país.

Luego vinieron las protestas ciudadanas en Chile por el aumento del transporte público decretada por el gobierno del presidente Piñera, las protestas aún persisten en territorio chileno, y ha dejado tras 17 días de protestas sociales, consecuencias como  la muerte de varios manifestantes, cambio de gabinete de gobierno y derogatoria del aumento decretado, pero estos actos no ha logrado frenar las manifestaciones, ya que el pueblo chileno quiere más cambios en su país.

A las dos naciones anteriores se le sumó hace dos semanas Bolivia, allí los resultados electorales en los cuales el gobierno del rpesidente Evo Morales, pretendía un cuarto mandato, el cual, con presuntos actos de fraude logró ganar los comicios, lo que desencadenó la furia de un sector muy amplío de los bolivianos, los cuales salieron a protestar con violencia, al punto de quemar varios puestos electorales, alcaldías, ataques a funcionarios y mandatarios locales afines al gobierno de Morales, y tras dos semanas de enfurecidas protestas, y ante el informe dado a conocer por la misión de observación electoral de la OEA, el presidente Evo Morales renunció al cargo, generando un efecto dominó en la cúpula de gobierno, ya que también renunciaron el vicepresidente (segundo en línea de sucesión presidencial), la presidenta del senado (tercera en línea de sucesión presidencial), la presidente del Tribunal Supremo Electoral, entre otros.

Ahora bien, en Colombia se anuncia un gran paro ciudadano para el próximo 21 de noviembre del presente año, dicho paro viene siendo promovido por partidos políticos opositores al actual gobierno, como también por sindicatos, organizaciones sociales, estudiantes, víctimas de la violencia, entre otros; la razón de la protesta del 21 de noviembre se da por la inconformidad con las actuales políticas del presidente Duque, las cuales se agudizaron con la ejecución de 18 menores de edad, en un bombardeo autorizado por el presidente contra un campamento de las disidencias de las Farc, esas muertes no fueron informadas por el alto gobierno al país, sino que, fueron dadas a conocer por el senador Roy Barreras, en un debate de moción de censura contra el ministro Guillermo Botero, debate que a la postre generó la renuncia del ministro.

El paro del 21N viene siendo estigmatizado por un sector del uribismo, con argumentos de que esa marcha viene instigada desde otros países latinoamericanos, fruto del Foro de Sao  Paulo, que presuntamente tiene como fin fortalecer el comunismo en la región; este tipo de insinuaciones no han caído muy bien en los convocantes al paro, y por el contrario ha desencadenado que más organizaciones se sumen a la protesta, lo que viene preocupando al gobierno central, el cual no goza de una muy buena aceptación entre los colombianos. Ahora bien, ¿la protesta del 21N generará cambios en nuestro país?, ¿será que los colombianos estamos preparados para realizar estas protestas con el mismo poder de los países de la región?, ¿el gobierno del presidente Duque resistirá la presión ciudadana?, ¿la protesta logrará cambios profundos en nuestro país?, ¿pueden los promotores de estas marchas garantizar de que no se van a generar desmanes y violencia?,¿serán protestas de un día?, las respuestas a estos interrogantes los conoceremos el 21N.

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